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Más que puntos en un mapa

Hay proyectos que se entienden con cifras, informes o memorias. Y hay otros que solo cobran sentido cuando los ves dibujados sobre un mapa. En Bicicletas sin Fronteras, cada escuela señalada representa mucho más que un punto geográfico: es una historia de oportunidades, de caminos recorridos y de jóvenes que pueden imaginar un futuro diferente gracias al acceso a la educación.


Desde que tengo uso de razón, me palpita la curiosidad de descubrir sitios nuevos. De mayor, esta curiosidad se materializó en viajar y descubrir lugares que en mi mundo solo existían en las páginas de la guía “Trotamundos”. Y ahora, puedo decir que esta curiosidad se ha convertido en mi forma de vivir, desde que estudié Geografía en la universidad para poder entender mejor el mundo que me rodeaba.


Cuando empecé a trabajar en Bicicletas sin Fronteras, se me abrió una dimensión nueva a explorar. ¿Qué me atraía tanto de este proyecto? Tuve muchas reuniones, leí muchos documentos, memorias, excels con números… pero no fue hasta que vi un mapa que mi cabeza hizo “click”. Allí, delante mío, vi mapeadas 10 escuelas donde la vida de cientos de jóvenes se ha visto transformada por una bicicleta. Lo que empezó como una casualidad (o destino) en Palmarin ha ido creciendo hasta llegar a donde nos encontramos hoy. ¿No os parece alucinante?


Cada continente, país, región, municipio, ciudad, pueblo, comunidad, incluso escuela, tiene su esencia. Esta esencia es lo que hace los espacios únicos, y qué maravilla es que Romà e Inés entendieran y abrazaran esa esencia cuando llegaron por casualidad a Palmarin. Lo que iba a ser una estancia temporal se convirtió en una historia marcada por los encuentros y las oportunidades inesperadas. Poco a poco, Palmarin dejó de ser una parada más en el camino para convertirse en un hogar y en el punto de partida de un proyecto transformador. Actualmente, el proyecto Bicicletas para la educación está activo en 10 escuelas de la región de Fatick, Senegal. El mapa de escuelas no solo muestra lugares; muestra el crecimiento de una idea nacida casi por casualidad en Palmarin y convertida hoy en una red de impacto social y educativo en Senegal.


Cada punto del mapa representa mucho más que bicicletas entregadas. Representa trayectos más cortos, estudiantes que llegan puntuales a clase, familias que apuestan por continuar los estudios y comunidades que ganan autonomía. ¿Podéis ver por qué me enamoré del proyecto?


Ya llevo unos meses sumergida en el mundo Bicicletas sin Fronteras aprendiendo, creciendo, y honrando a esa niña que le encantaban los mapas y perderse en los rincones más remotos.


Mirar este mapa es entender que BsF no solo conecta escuelas: conecta vidas, comunidades y futuros. Cada nuevo punto añadido representa una puerta que se abre, un trayecto que se acorta y una oportunidad que se acerca un poco más a quienes antes la tenían lejos.


Quizás por eso los mapas tienen algo tan poderoso: nos permiten visualizar el impacto, pero también imaginar todo lo que aún queda por recorrer. Y en este camino, las bicicletas son mucho más que un medio de transporte; son herramientas de autonomía, educación y transformación social. Porque detrás de cada ruta marcada en el mapa, hay historias que continúan avanzando.


Maria Viladegut Flavià

Técnica de Bicicletas sin Fronteras



 
 
 

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