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Dos nuevos caminos que empiezan a pedalear: damos la bienvenida al Lycée de Fadial y al CEM Ndianda

Hace unas semanas compartíamos una noticia que nos hacía especial ilusión: la puesta en marcha de un concurso para seleccionar los próximos institutos que se incorporarían al proyecto de Bicicletas Sin Fronteras en Senegal. Decenas de centros presentaron sus candidaturas, explicando por qué creían que la bicicleta podía convertirse en una herramienta de transformación para su comunidad.


Hoy podemos anunciar que aquellos centros ya tienen nombre y apellido: el Lycée de Fadial y el CEM Ndianda.

Pero esta historia no empieza con una elección. Empieza mucho antes, con la ilusión de dos comunidades educativas que decidieron dar un paso adelante para ofrecer más oportunidades a su alumnado.

Tras conocer el resultado, el equipo de Senegal se desplazó hasta ambos centros para reunirse con los equipos directivos, profesorado y representantes de la comunidad educativa. Allí encontramos algo que va mucho más allá de unas instalaciones o de unos datos sobre absentismo escolar: encontramos compromiso, implicación y una enorme voluntad de seguir construyendo oportunidades para sus jóvenes.

Cada conversación nos confirmó que habíamos tomado la decisión correcta.

Por eso, después de estas primeras reuniones de trabajo y de planificación conjunta, ya han comenzado las obras del hangar, el parking y el taller mecánico que permitirán acoger las futuras baobikes. Son los primeros movimientos visibles de un proceso que transformará la movilidad de cientos de estudiantes y que reforzará el vínculo entre educación, autonomía y desarrollo comunitario.

Ver cómo empiezan estos trabajos siempre genera una emoción especial. Porque detrás de cada espacio acondicionado, de cada reunión de coordinación y de cada metro de terreno preparado, hay una meta muy clara: que más niñas y niños puedan llegar a clase cada día de forma segura, reduciendo distancias que muchas veces se convierten en una barrera para continuar estudiando.

La incorporación del Lycée de Fadial y del CEM Ndianda no supone únicamente sumar dos nuevos centros al proyecto. Significa ampliar una red de comunidades que creen que la educación merece todos los esfuerzos posibles. Significa abrir nuevas oportunidades para estudiantes que sueñan con continuar su formación. Y significa seguir demostrando que una bicicleta puede ser mucho más que un medio de transporte: puede ser el vehículo que acerca un futuro lleno de posibilidades.

Las obras ya han empezado. Los equipos ya trabajan juntos. Y nosotros no podemos estar más ilusionados por acompañar este nuevo capítulo.


Bienvenidos, Lycée de Fadial y CEM Ndianda. Estamos deseando ver hasta dónde nos llevará este camino compartido.



 
 
 

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