top of page

El pedido que no se ve: así preparamos las nuevas bicicletas para Senegal

Cada bicicleta que llega a Senegal empieza mucho antes de que un alumno o una alumna la recoja en su instituto.


Empieza en conversaciones, pruebas, correos, dudas, propuestas técnicas, cambios de diseño y muchas pequeñas decisiones que, vistas desde fuera, pueden parecer poco importantes. Pero para nosotros lo son todo.


Porque una bicicleta para el proyecto Bicicletas para la Educación no es una bicicleta cualquiera. Tiene que recorrer caminos de arena, barro y polvo. Tiene que resistir el uso diario durante años. Tiene que poder repararse en talleres escolares, con piezas disponibles y soluciones sencillas. Y tiene que hacerlo en lugares donde un pequeño fallo puede significar que una bicicleta deje de rodar durante demasiado tiempo. Nuestro objetivo es que las bicicletas pasen el mínimo tiempo posible en los talleres y el máximo posible en los caminos.


Por eso, cada nuevo pedido a nuestro fabricante es mucho más que una compra: es un proceso de aprendizaje y de mejora.


En este nuevo pedido estamos trabajando en la fabricación de 400 nuevas bicicletas, pero también en la actualización de parte de la flota que ya tenemos en Senegal. Eso nos obliga a pensar no solo en las bicicletas que llegarán este año, sino también en las que ya están allí, en las que utiliza cada día el alumnado y en cómo podemos hacer que todas ellas sean más fáciles de mantener.


Una de las decisiones importantes de este proceso ha sido revisar el sistema de transmisión. Cambiar, adaptar o mejorar una pieza no es solo una cuestión técnica. Supone pensar en el futuro: qué recambios harán falta, qué podrán reparar nuestros mecánicos locales, qué piezas serán compatibles entre distintos modelos y cómo podemos evitar que cada nueva serie de bicicletas genere un problema diferente.


En todo este camino nos acompaña Youin, una empresa que nos está ayudando en el diseño y la implementación de mejoras en nuestras bicicletas. Su apoyo técnico nos permite revisar detalles, plantear soluciones y tomar decisiones con más criterio. Porque detrás de una bicicleta sencilla, robusta y pensada para durar hay muchas horas de trabajo que casi nunca se ven.


También seguimos contando con la colaboración de Tannus, cuyos neumáticos antipinchazos son una parte fundamental de nuestras bicicletas. Los utilizamos desde 2020 y, desde entonces, no hemos tenido que sustituir ninguno. Puede parecer un detalle menor, pero para nosotros tiene un enorme impacto. Significa menos reparaciones, menos tiempo de trabajo para los mecánicos, menos bicicletas paradas, menos recambios y más días en los que los estudiantes pueden llegar a clase en mejores condiciones.


Este tipo de decisiones son las que hacen que el proyecto sea más sostenible en el tiempo. Sostenible económicamente porque, aunque algunas mejoras puedan suponer una mayor inversión inicial, reducen los costes de mantenimiento a largo plazo. Y sostenible también desde el punto de vista ambiental, porque alargar la vida útil de los componentes, reducir sustituciones y evitar residuos innecesarios forma parte de nuestra manera de entender el proyecto.


No se trata solo de entregar bicicletas. Se trata de entregar bicicletas que duren, que puedan mantenerse, que consuman menos recursos y que sigan cumpliendo su función durante muchos cursos escolares.


Por eso, junto con nuestro fabricante, también estamos empezando a estudiar nuevas mejoras relacionadas con los materiales. Queremos valorar la posibilidad de incorporar materiales reciclados en algunos componentes y elementos del proceso, como el aluminio de los cuadros o el plástico de las fundas que protegen las bicicletas durante el transporte.

Sabemos que no siempre es fácil. Hay que comprobar disponibilidad, calidad, certificaciones, resistencia, costes y viabilidad técnica. Pero creemos que es un camino que merece la pena explorar. Porque si la bicicleta es para nosotros una herramienta de futuro, también tiene sentido reflexionar cada vez más sobre cómo se fabrica, con qué materiales y con qué impacto.


A veces hablamos de grandes cifras: cientos de bicicletas, miles de estudiantes beneficiados o nuevos institutos incorporados al proyecto. Pero para que todo eso sea posible hay un trabajo muy concreto, paciente y poco visible: decidir el tamaño adecuado de un plato, revisar la longitud de una cadena, comprobar compatibilidades, ajustar una lista de materiales, valorar costes, pensar en los recambios y anticipar problemas que todavía no han ocurrido.


Ese trabajo no sale en las fotos de las entregas. No aparece cuando vemos al alumnado salir del instituto en bicicleta. Pero está ahí.


Para nosotros, pedir bicicletas no es solo hacer un pedido o apretar una tecla. Es seguir aprendiendo, escuchar al terreno, mejorar lo que ya hacemos y cuidar cada detalle para que la bicicleta sea, de verdad, una oportunidad duradera.


Gracias a Youin, a Tannus y a todas las personas y empresas que nos ayudan a hacer mejor este proyecto.


Seguimos pedaleando para que cada bicicleta llegue más lejos.



 
 
 

Comentarios


bottom of page