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Baobike y Swapfit: adaptarse para llegar más lejos

28 ago
2 min de lectura

En Bicicletas sin Fronteras siempre hemos defendido que innovar significa probar, aprender y mejorar. Después de más de diez años trabajando para que miles de estudiantes puedan ir a la escuela en bicicleta, seguimos descubriendo que no existen soluciones universales. Cada territorio tiene sus propias características y, a veces, solo las conoces realmente cuando el proyecto ya está en marcha.


Este ha sido el caso del instituto Île de Mar, uno de los nuevos centros educativos incorporados al proyecto. Tras la finalización de las obras y de la nueva infraestructura, en agosto de 2025 se entregaron 50 Baobikes para que el alumnado pudiera empezar el curso pedaleando hacia la escuela.


Pero había un factor que no habíamos previsto lo suficiente.

Los caminos que conectan los pueblos de origen de muchos estudiantes están formados por grandes extensiones de arena. La Baobike, diseñada para ser robusta, sencilla de mantener y resistente a los pinchazos gracias a sus neumáticos macizos, no conseguía avanzar con facilidad sobre este tipo de terreno. Las bicicletas quedaban prácticamente atrapadas en la arena, haciendo que los desplazamientos fueran muy difíciles.

La realidad era evidente: las 50 Baobikes quedaron guardadas en el almacén del instituto.

Podríamos haber buscado excusas. Pero decidimos hacer lo que intentamos hacer siempre: escuchar, observar y buscar una solución.


El equipo de Bicicletas sin Fronteras se desplazó hasta Îles de Mar para evaluar la situación sobre el terreno. Después de hablar con el equipo docente, el alumnado y los mecánicos del proyecto, surgió una idea muy sencilla: ¿y si probábamos otro modelo de bicicleta?

Hicimos una prueba con una Swapfiets, una bicicleta equipada con neumáticos con cámara de aire. El resultado fue inmediato. Sus neumáticos se adaptaban mucho mejor al terreno arenoso y permitían circular con normalidad.


La solución empezaba a tomar forma.


Para hacerla posible, hemos alcanzado un acuerdo con el instituto de Nguéniène, que dispone de una flota de 156 bicicletas Swapfiets. El intercambio será sencillo y beneficioso para ambas escuelas: 50 bicicletas Swapfiets llegarán a Île de Mar y, a cambio, Nguéniène incorporará 50 Baobikes nuevas, un modelo perfectamente adaptado a las características de sus caminos.


Esta experiencia nos recuerda algo importante: equivocarse no es un fracaso. El verdadero error sería no escuchar la realidad o insistir en una solución que no funciona.

La cooperación internacional también consiste en eso: aprender junto a las comunidades, adaptarse a los contextos y tener la humildad de rectificar cuando es necesario. Cada reto nos ayuda a construir un proyecto más sólido, más útil y más sostenible.


Hoy podemos decir con ilusión que Île de Mar comenzará el próximo curso con las bicicletas que realmente necesita. Las 50 Swapfiets permitirán que el alumnado pueda desplazarse con seguridad hasta el instituto y que el proyecto Bicicletas para la Educación se ponga, por fin, en marcha en este centro.


Porque el objetivo nunca ha sido demostrar que teníamos razón.

El objetivo siempre ha sido que ningún estudiante se quede sin llegar a la escuela.


Equipo BsF



 
 
 

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